jueves, 20 de julio de 2017

Los jóvenes se divorcian de Netflix para volverse a casar con la TV (por pura comodidad)

Los supuestos gurús de los medios llevan pronosticando la muerte de la televisión desde hace ya unos cuantos años. Sin embargo, la pequeña pantalla, que resiste incólume las lúgubres profecías que pesan sobre ella, sigue viva y coleando. Y no sólo eso: los jóvenes continúan poniéndole “ojitos”. Así lo concluye al menos un reciente informe llevado a cabo en Alemania por la Universidad de Fresenius y la empresa de investigación de mercados Yougov.

Según este estudio, los más jóvenes, aquellos que ya han probado las bondades de Netflix y compañía, están volviendo la espalda a los modernos servicios de vídeo en streaming para volver a arrojarse en los brazos de la televisión de toda la vida.
La conclusión del informe resulta inevitablemente sorprendente si tenemos en cuenta que los más jóvenes son los que más disfrutan a priori del vídeo en streaming y sus múltiples prodigios.
Sin embargo, hartos al parecer de las dificultades para elegir series y películas en Netflix y compañía, los jóvenes de entre 18 y 24 años están regresando cual hijos pródigos a la clásica televisión lineal (donde las decisiones en lo referente a los contenidos son en un principio mucho más sencillas).
Los jóvenes que están poniendo los cuernos a los servicios devídeo en streaming con la televisión son, de todos modos, sólo una pequeña minoría (aunque significativa). Más de dos terceras partes de los jóvenes de entre 18 y 24 años ve muy rara vez la televisión lineal.
Si algunos jóvenes están volviendo a posar la mirada en la televisión lineal es por pura comodidad y también aguijoneados por la protección de sus datos personales (unos datos personales que son la principal razón de ser de servicios como Netflix).
Otra de las conclusiones del informe de la Universidad de Fresenius y YouGov es que la proporción de jóvenes que se muestran predispuestos a rascarse el bolsillo en servicios de música en streaming ha pegado notablemente el estirón y se ha incrementado en casi un tercera parte entre 2015 y 2016 (llegando en la actualidad hasta el 30%).